
Ya sé que muchos pensáis que los muffins no son más que magdalenas
con el ego subido, jajjaja pero en mi tierra son mucho más que eso.
Se trata de un dulce que sobretodo te ha de cautivar por sus colores
a través de la vista. Cuando era pequeño no había una sensación
mejor que la de volver del colegio y encontrar a mi madre con el
delantal puesto y horneando muffins de los más variados sabores
y colores, por eso, cuando hace un año abrieron el Happy Day
de la calle Espiritu Santo y probé una muffin de chocolate blanco y
plátano, me convertí en uno de sus fieles seguidores.
Es un pequeño local con dulces americanos, tartas, baggels y
una decoración que me recuerda a una antigua pastelería del
down town de Milwaukee. Incluso el uniforme de sus dependientes
te transporta a otra época y te sientes como en el cuento de
Hansel y Gretel, solo que en USA y en los alegres 50´S.
http://www.happydaybakery.es

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